pájaro naranja

6.08.2014


el osito rumi tenía una particular gracia:

Dicen los que vivieron y escribieron en la aldea del tambor, que, además de ser muy felices alimentándose de la música que cantaban juntos en ronda,

(alimentándose unos a otros de las canciones que se improvisaban según el ánimo de las estaciones),

existió un osito llamado rumi que tenía la particular gracia de poseer una nube propia que le llovía en la cabeza piezas de Tetris.


Los de la aldea vecina, los del silencio,

cuentan otra parte de la historia, que no se canta

dicen acerca de lo que padeció rumi al intentar encajarlas a todas.


Final 1: Termina en el punto anterior.

Final 2: Rumi llegó a lograr acomodar todas las piezas antes de su última respiración. Entre su última pieza y el día de su muerte

vivió eternamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario